22 de enero de 2008
04:27am
Y luego pensó en eso, en sus posibilidades, en lo que le quedaba. Creyó aún tener esa bala incrustada en algún lugar del tórax, posiblemente en el pulmón. Podía sentir la desgarradora sensación y el terrible esfuerzo que significaba respirar. Deseó no haber aprendido tanto de síntomas, pero una repentina hipocondria era imposible evitar en esta sangrienta circunstancia. Ir saltando de auto-diagnóstico en auto-diagnóstico lo impacientaba, lo angustiaba, y en el fondo, lo mataba más rápidamente. No tardaría tanto el pulmón en llenarse de sangre, y ahí fue cuando las cosas se complicaron bastante, pero para entonces él ya se encontraba sufriendo de otro dolor. Recordó anoche, cuando luego de ver las noticias, luego de informarse como lo hacía todo buen ciudadano a esa misma hora, decidió ver una película en vez de apagar el televisor, sabiendo que tendría que levantarse temprano mañana. Eso es lo que vió cualquiera que se parara en esa misma habitación. Pero en realidad, él bien sabía que cualquier cosa era mejor que el silencio, la bulla del televisor era aceptable porque sólo él sabía que en la noche, y especialmente con ese silencio, estas ideas de remordimientos, de errores, de la fragilidad se hacían horriblemente presente. Cualquier bulla era bienvenida para callar la bulla de su propia cabeza. Pero ahora, sangrando en el piso, le era imposible escapar de tales ideas, no había ruido alguno, sólo espacio donde el eco de su propio llorar reverberaba.. Esas sábanas, una mañana, pudo haber sido hoy, o ayer, podría haber sido mañana. Ahora de qué servía? Cuándos tiernos pero hipotéticos besos podrían suturar esta real herida? No habían disparos que pudiesen destruir aún más ese débil recuerdo de despertar con alguien amado. Aquí estaba, sintiendo el real peso de morir, esa idea tan lejana, pero que sin embargo, nunca pareció comprender. Su corazón comenzaba a ceder en ese, hasta ahora, incesante compromiso a vivir. Comenzaba a entender.. que habrán cosas que no se solucionaron, ni se solucionarán. Que en el minuto de su muerte, porque sí, ya él lo sabía, el universo no se revelaría ante él, y habrían cosas que jamás entendería. Que hay vidas que sí quedan truncadas, que sí existen los amores incompletos y frustrados. Deseó no haberla dejado ir. Notó que apenas podía mover sus piernas ya. Aceptó también que realmente no será juzgado en ningún purgatorio, que no será decidido entre el cielo e infierno, y que todos esto años se entretuvo creyendo historias donde uno luego de morir podía caminar senderos de eterna dulzura. No, transcendencia tal no existía. Sufría en ese minuto la desesperación de un ateo irresoluto. Conciencia, recuerdos, los sentidos, vista, oído, tacto,.. todas eran facultades que se sustentaban bajo ciertas específicas condiciones que se cumplen en nuestro cerebro. Sinapsis. Todo esto era físico, no habría posibilidad real de vivir en otro tiempo y lugar sin sus, ahora, moribundas células. Todo se aferra a este mundo, y nada saldrá de él. Entendió que la muerte no es un accidente, sino que vivir siempre lo fue. Son reducidas y específicas las condiciones que se tienen que cumplir para dar lugar a esto que llamaba vida. Sol, y luz, pero no demasiada. Eso llamado ozono, eso llamado oxígeno. Día para trabajar, y noche para descanzar. Todas eran circunstancias al azar sin peso alguno, que bien pudieron no haber sido. De haber estado el sol un poco más lejos de nuestra Tierra, o un poco más cerca, sería definitivo. Somos un accidente de la naturaleza, sólo eso. Realmente nunca fuimos la especie predilecta de todo lo creado. Somos como el musgo que crece oculto en medio de lo Absoluto. Somos insignificantes. Este momento no era como nadie lo imaginaba, no es un apacible viaje. No, él ya se dió cuenta de eso. Más bien era como una horrenda sucesión rápida de ideas, la cual estaba obligado a ver. La admisión absoluta de sus propias verdades ocultas. No había cosa tal como la redención, no había entendimiento, ni perdón, ni regocijo. Morir era crudo, más crudo de lo que jamás creyó. El agonizante silbido al respirar ya desaparecía. Ahora sentía esa fragilidad de vivir. Esta misma tarde todo estaba bien, todo era normal, y ahora, sangrante en el piso debatía sus ideas del bien y el mal, sin testigo ni juez alguno. Ya no habían planes a largo plazo, ni prioridades en la vida, sólo esa cada vez más latente idea que la vida había sido un cruel chiste.
Los ojos perdieron el fondo, las manos su color, el rostro su dolor.
No aquí. No junto a este auto.
tres minutos y veintitrés segundos..
19 de diciembre de 2007
Encoherencia
La guitarra de mi hermana se está gastando en los mismos espacios donde la mía ya lleva tiempo gastada. Mi perro le tiene ganas a mi perra, pero están separados por una división dentro del mismo patio. Supe que cuando tenía como dos años, me ahogué con un hueso de pollo hasta al punto de llegar a ponerme azul. Mirarlos pasearse de lado a lado por la división, como buscando ca-vida para su amor imposible (el de él), me entretiene. Mi madre que me dijo que me vió morir, y en pánico, me arrojó al suelo. Siempre me asombró la capacidad de aprender y de absorver de los niños y hoy estoy viéndolo en primera fila. Me asombré porque estuve apunto de morir y no lo recuerdo. Vi a un señor que lo electrocutaron para maltratarlo, y tiempo después para salvarlo. Me preocupa que puedan aprender lo peor de uno. Me entretiene porque, en el fondo, es inevitable. Me preocupa que se equivoquen. Si no pude discernir, cómo saber, entonces, cuándo estoy apunto de vivir? La vida acentuará nuestras llagas, así como en nuestras guitarras, ya que tener el mismo mentor de guitarra, y padre, ayuda. Ojalá entendiera(s) que el error es otro camino también.
3 de diciembre de 2007
A veces, lo que más cuesta es el título
No iba buscando nada, pero ahí estaba.
Mejor, me explicaré. Hoy es un día caluroso, y los días anteriores a éste también lo han sido. Esta época es en la cual pasear por el centro de la ciudad, o más bien, por cualquier lugar, sin una buena razón, se hace mala idea. Las primaveras parecen verano, y de los veranos más vale arrancar. La gente usa ropa más liviana en estos días, y es a eso a lo que quería llegar. Lo he notado en la gente solamente porque yo sigo vistiéndome básicamente igual, pero esa señora que se bajó en Irarrázabal, que en el fondo era como todas las señoras, me hizo notar algo distinto. Sentado en el piso, bajé la vista a la nada, y me puse a mirar ese peculiar entorno rodeado de piernas, que es el que ves cuando eres pequeño, y te pones a jugar en el piso, o cuando te veías en la situación que estás acompañando a alguien a comprar ropa y, como era mi caso, no te interesaba qué ropa era la que se compraban sino que estabas ahí haciendo la hora, te ponías a jugar entre los colgadores, o buscabas tu espacio en medio de esos abrigos que estaban en un puestos uno al lado del otro en un colgador circular. Era esa misma sensación de que todo te queda grande. Ahora, si bien estoy grande como para estar boca abajo jugando entre sus zapatos, sí me puse a mirar ociosamente lo que tenía alrededor. Los zapatos de oficinas, cordones mal amarrados, zapatillas de pokemón, un incesante tic de zapatear, más que nada, cosas sin sentido. O ninguno aparente, por lo menos. Y de ahí, en mi ociosa búsqueda por encontrar algo que no necesariamente buscaba apropósito, vi el pie de una señora y me quedé en él por harto rato. Inventé, sólo por diversión, la profesión que esa señora llevaba. Dueña de casa, o una nana. Tenía puestas estas sencillas chalas negras, las cuales no eran nada especial. Realmente no sé qué me dió, pero me detuve a verlos un buen lapso, casi como si estuviese en un punto muerto entre que simplemente miras algo atentamente y te pierdes pensando cualquier cosa pero posando la vista en algún punto X, y que cuando te distraes y sales de ese trance olvidas completamente lo que pensabas y olvidas también qué era lo que estabas mirando, cosa que me es común. Pero hoy estaba distinto, en ese punto muerto, como dije, mirando atentamente pero, al mismo tiempo, casi en trance. Se podían ver los dedos de los pies porque a cada pie le cruzaba una sola tira de goma que aparecía de entre el "índice" (si es que hay algo que se pueda indicar con él) y pulgar del pie y la sujetaba al pie. Imaginé, también, que en algún momento de su vida tuvo mucho que caminar, y no con zapatos cómodos porque se podía ver, si prestabas atención, cómo el pie se expandía hacia los lados, como si fuese de un material moldeable que ha perdido su contenedor. Casi como si se pudiese escuchar a esos pies casi descalzos descanzar. Agudizé la observación, y casi sin ningún asco - debido al "casi-trance" - noté esa "aspereza" que se forma en el dedo meñique del pie. Yo sigo con eso, y sin siquiera estar seguro ¿tienen los dedos de los pies los mismos nombres que sus correspondientes en las manos? Aspereza, o también conocida como, "callo" o como diría bien-ponderada Wikipedia "gruesas almohadillas de piel". Nombre poco atractivo para algo poco atractivo. Esto fue probablemente provocado por ese mismo zapato incómodo, ese contenedor, que ahora es reemplazado por esta mucho más comoda sandalia. Ese mismo zapato incómodo con el cual ella se presenta a entrevistas de trabajo, y con el cual ella quizás recorrió varias cuadras por la ciudad. Ese mismo zapato que le es exigido para ser alguien, o quizás, ser uno más. Ambas y/o ninguna. Ver ese pie descalzo me ayudó a ver lo que realmente no estaba ahí. Al principió, la compadecí. Porque no es natural, porque aprisiona, porque hiere. ¿Y qué hay de los callos que no tienen forma de gruesas almohadillas de piel? ¿Esas que van por ahí, y que metafóricamente, son lo mismo? Entonces, todos tenemos algo de callo en nuestra vida. En algún punto, por el más mínimo que sea, somos forzados, o nos forzamos, intentamos calzar en algo que sospechamos, en el fondo, no nos es natural. Debemos aprender, debemos dejar de ser ingenuos porque si el prójimo está atento, y si así lo quiere, nos va a cagar. Hay que estudiar algo que a los demás les guste también porque te reprocharán el no aprovechar la oportunidad que ellos hubiesen deseado tener. Te dicen que hay que hacerlo aunque no te guste. Hay que escuchar y obedecer sin cuestionamiento de por medio porque no está permitido equivocarse, ni mucho menos aprender por ti mismo. El callo es lo que hay que aprender a la fuerza. Y el roce, ese doloroso roce que provoca lo artificial, lo impuesto, termina por haciéndonos apáticos, y tristemente también, sordos a nuestra propia voz.
La señora se bajó en Irarrázabal, como dije. Yo en Baquedano.
23 de octubre de 2007
"Another way that you love your enemy is this:"
When the opportunity presents itself for you to defeat your enemy, that is the time which you must not do it.
There will come a time, in many instances,
when the person who hates you most,
the person who has misused you most,
the person who has gossiped about you most,
the person who has spread false rumors about you most,
there will come a time when
you will have an opportunity to defeat that person.
It might be in terms of a recommendation for a job;
it might be in terms of helping that person
to make some move in life.
That's the time you must not do it.
That is the meaning of love.
In the final analysis,
love is not this sentimental something that we talk about.
It's not merely an emotional something.
Love is creative, understanding goodwill for all men.
It is the refusal to defeat any individual.
When you rise to the level of love, of its great beauty and power,
you seek only to defeat evil systems.
Individuals who happen to be caught up in that system, you love,
but you seek to defeat the system.
4 de octubre de 2007
De Sima a Cima, Cielo
dan ganas,
el imposible, contigo
parece un poco y mal logrado concepto
es rozar el arpegio de la vida
en la punta de tus dedos
en la fineza de tus sentidos
....de sombra a sombra
....nos entendíamos
....en la luz, nos recogíamos
....nada era común, nada recurrente
....fui: de sima a cima, cielo
ya me ves.
....aquí me tienes, no me sueltes
y hablaremos luego, largo y tendido
sobre amores, de sabores
colores. aroma. polvo. y odio.
de eso que llevas ahí, que no quieres mostrar
y de eso ahí que no quiere curar
y eso que tanto temes, lo haremos juego,
sacaré piedra, tú papel,
me abrazarás, papel a piedra, y no habrá más
....Pero insistirás,
y si lo haces, pensaré
en algo más, para animarte
nos levantaremos e iremos con nuestros ojos
de estrella en estrella, un lugar para poner nuestra mesa y mecedora
pero terminé señalando la luna
....recuerdas haber dicho que estaremos ahí, cuidándonos los sueños,
uno al otro?
y reíste. te bastó, y seguimos
caminando
sonriendo en silencio
....No supiste, pero
....Así es mi amor.
Acepté esa Luna,
....cuando yo ya tuve la mía.
Acepté tu Luna,
....aunque no era la primera que regalabas
Acepté mi Luna,
....cuando sabía que dolería
....la acepté entera, en silencio y con respeto
....con mis manos desnudas, y una amenazante sensación en la espalda
....ese miedo,
....el mismo miedo, una vez más.
....a caer..
Acepté la Luna.
....para jugar,
....una vez más.
14 de septiembre de 2007
9 de septiembre de 2007
La banda sonora
El portazo se da suave detrás mío, y luego salto la reja porque abrir el candado es mucho tiempo, y lo que venía ahora me impacientaba. Quería salir, y salir. Cuando me subo, el sonido de las ruedas en el pavimento me hacen recordar porqué llevo tanto tiempo en ésto, y porqué no soy capaz de dejarlo.
.. [ Los Campesinos! - Don't tell me to do the math ]
.. [ Los Bunkers - Te vistes y te vas ]
.. [ No use for a name - International you day ]
*Mención a Bevy que me mandó esa foto. " noseflipmanual360olitoalasweas.jpg "
20 de agosto de 2007
"Así tanto te quiero"

La misa era a las 7:30 de la tarde, y como quedaba un poco lejos, y había que ir caminando, había que salir entonces un poco antes. Yo sabía que algunas de mis tías llegarían allá, asi que al menos veríamos otras caras conocidas, porque por lo que yo sabía iba a ser una misa común de día domingo, pero que en el transcurso de ésta harían una pequeña mención a los 25 años de matrimonio de mis padres, entonces la iglesia iba a estar llena de gente que comúnmente va a misa los domingos.
Entramos con la parsimonia (o poco entusiasmo, de mis hermanas y yo, como era el caso) con la que se entra a la iglesia. Mis viejos, los dos sentados en una de las primeras filas, nos indicaron que no nos sentáramos muy atrás. Asique nos sentamos justo detrás de ellos. Mi mamá con un vestido floral como nunca antes la había visto. La señora regia, digo yo. Como que radiaba, con el vestido de vivos colores, o como que aún más tomada del brazo de mi padre. Una de dos, o ambas. Él, con una pinta de caballero, me daba la sensación de estar ahí esperando de pie, ansioso y no tanto. Todo al mismo tiempo. A mi papá lo conocí ya con su poca afinidad para ir a misa. Pero ahí estaba. Estaban los dos, él y ella.
Avanzada ya la misa, ya esperando que todo este compromiso pasase rápido, empecé a sospechar el momento de la mención. Aunque estaban de espaldas a mí, podía sospechar cómo se sonreían. El cura habla, repetía, saludaba, y pedía por otras personas. "También damos gracias, porque en un día como hoy, la señora Ana Ordenes y Eduardo Yutronic se unieron en santo matrimonio. Ellos celebran hoy 25 años de matrimonio. Sus bodas de plata". Las sonrisas se dispararon con ternura en todas direcciones. Mis tías a ellos, yo a mis hermanas, ellas a mis tías. Y noté que, aunque no se movieron para nada para no interrumpir en la menor forma la ceremonia, se acercaron en un tierno abrazo que sólo se logra después de mucho conocerse.
Ya todo indicaba que el cura pronunciaría esa frase con la que todos saben que es hora de irse, en vez de eso dijo: "Invitamos a pasar acá adelante a la señora Ana y a don Eduardo para celebrar nuevamente su unión". Eso no me lo esperaba? Mis hermanas tampoco. Mi mamá mira a mi papá, y a juzgar por su cara, tampoco se lo esperaba. Don Eduardo se adelanta, y ayuda a bajar el escalón que los separaba del altar, y comienzan a caminar hacia él, donde está el cura esperándolos. Un nudo empezaba a armarse en mi garganta..
Desde que tengo memoria, en todos los hogares en los que he crecido, siempre había en alguna pared una guitarra ornando la casa. Recuerdo que sino hasta que una vez, cuando tenía 12, con fiebre o algo, sin poder ir al colegio, entonces sin mucho que hacer, la descolgué de la pared de la pieza. La miré más de cerca. Intenté sacarle algún sonido, pero nada. Sabía que había que poner los dedos en alguna parte específica, pero no sabía dónde. Ese día en la noche, le pregunté algunos acordes a mi papá, sólo algunos pocos, para ir soltando los dedos. Bueno, de ahí no paré. Lo curioso fue que nunca, sino hasta hace poco tiempo, reparé en la guitarra, en el puente que sujeta las cuerdas, una pequeña placa de metal, de como una pulgada, ya algo opaca. "Así tanto te quiero", tenía inscrito. Y tenía su historia. Cuando estos dos personajes pololeaban, y pasaba que peleaban, mi viejo solía aislarse en su guitarra - prestada, no era suya - y quedarse ahí, aún cuando mi mamá quería acercársele para solucionar. Una navidad, le regaló esta guitarra - que yo llevaba un tiempo tocando - sabiendo que se arriesgaba. "la guitarra era el enemigo, po". "Así tanto te quiero". Y la guitarra era el recordatorio, el tierno recordatorio de un constante manifiesto.
Hace algunos días, un almuerzo de domingo, estaba sentando, comiendo lento, pensando en cualquier cosa, disimulando el almuerzo común. Es que antes de bajar a comer un amigo me había escrito, "loco cachabai que si no toma conciencia el hombre se acaba como por el 2050". De hecho, ni siquiera estábamos hablando, y me dice eso. Son como esas frases locas disparadas, que no tendrían tanto efecto si es que te la dijera alguien que ya conoces, o con el que ya conversabas. No es que haya sido la primera vez que haya que tenido que lidear con un anuncio apocalíptico. Pero pasa que de vez en cuando me dejan un poco inquieto. Como el otro que leí del meteorito. Pero también pasa que en esos momentos, entonces, empiezo a aterrizar, a ver lo que hay, lo que tengo. [Generalmente, acabo dando gracias]. Estoy sentado en la mesa redonda de mi comedor. A mi izquierda, mi viejo. A mi derecha, mi mamá. Frente a mí, está sentada mi abuela. Comentan el guiso, la ensalada. La conversación es liviana, pero pasa delante de mis ojos. Como una secuencia muda, no los oigo, los miro. Mi rostro disimula efectivamente a un "yo" que se ve en cualquier almuerzo. Por dentro: los grababa, me guardaba este momento de la nada. Cuándo más se daría esto? mi único padre, mi única madre, mi única abuela. Muchos momentos están atados a circunstancias que nos parecen inviolables. Es la costumbre la que nos malcría, pero por alguna razón a mí no tanto. Con cada cucharada de mi almuerzo, mis ojos van de lado a lado, atentos registrando sus gestos. Voy desapercibido, ellos no lo notaban, pero yo me preguntaba, 'Cuándo más?'... iba sonriendo, y la conversación no me entretenía.
Ahora, una vez más. Comenzaba a mirar atentamente. 'Cuándo más?'. El cura los esperaba de pie con el altar a sus espaldas con su pose de cura de manos juntas, ya saben. Para mí no fue el cura, tampoco era el rito, claro que no. Eran las figuras de esas dos personas. De la mano, y hacia adelante. Como siempre los vi. A pesar de todo.. y nosotros sabemos, cierto? Así los vi yo, y así aprendí que tiene que ser.. Yo realmente no me di ni cuenta, pero cuando lo hice vi que en mi cabeza sucedían una innumerable cantidad de imágenes, mientras el hombre de sotana nombraba los 25 años. "25 años?" Llevaban más tiempo entendiéndose que yo viviendo. Mucho ha pasado hasta ahora, que comienzo a asimilar a un ritmo abrumador. Domingos en la mañana significaba ver tele todos juntos, con tal tirarnos sobre su cama. Las navidades. El departamento de purísima. Los cambios de casa. Las Conversaciones hasta el llanto, pero con siempre posterior acercamiento. Los videos hogareños. "Papá, puedo filmar?" x 301 veces. Otro cambio de casa. Caldera, los que podíamos juntos. Cuando vi nevar a tu lado. "Cuándo más?" Los viajes. La casa que se construyó. "No te vemos", "Estoy cansada", "Deja el cigarro, por favor..." Ya todo era más que yo, me pesaba, me abrumaba. Con ese discurso bien familiar "Yo, Eduardo... tomo por esposa..." comenzaba a cerrarse la misa.. y yo iba queriendo que no terminara.
Escuché el resto de la misa, emocionadísimo. Creo que hasta "di la paz", bueno, eso hasta puede llegar a ser entretenido. :)

Hay miles de formas en las que las cosas pueden resultar. Como sea, sé que hubiesen estado ahí.
Los quiero.
15 de agosto de 2007
Lineas sueltas
pero en todas partes lo veo; el amor embrutece."
Las conversaciones interesantes siempre se agradecen.
13 de agosto de 2007
Good Idea, Bad Idea

Preocuparse de la situación bancaria de uno,
aunque eso signifique esperar tu turno por una hora para hablar con el ejecutivo del banco.
Mala Idea:
"Ah, sí, pero el BancoEstado está cruzando la calle".
Apuesto que tienen mejores.
Any good/bad ideas?
Mi próxima entrada será sobre mi familia, es algo super extenso, pero que necesito escribir. Nadie nunca ha estado obligado a leer, mucho menos a escribir de vuelta.
Hoy, de todo. Sus sugerencias, ideas, saludos, agradecimientos, quejas, anexos, disparates, confesiones, escupitajos, notas bibliográficas, graffitis, críticas-constructivas-destructivas-severas-menores, versos que no vengan a nada, disgressions, datos freaks, palabra nueva que quieran compartir, anécdotas, etc. Cualquier cosa será bienvenida.
Cuídencelo. hahahahaha, wna flay, qué chucha! :::S tuve el miedo!


