12 de agosto de 2008

Palma y dorso

Conozco tanto sus pies que conozco sus huellas
tanto su presencia que su ausencia
conozco tanto la palma de su mano
que conozco la fuerza de su dorso

Conozco su trabajo y su esfuerzo
sus frutos y sus lamentos
su frialdad
y la lentitud de sus movimientos

Conozco sus furias, y sus ritmos
sus migas en la cama,
y sus buenos pero pocos amigos.
.
Sé de sus creencias y de sus juicios
de sus gestos, pero lo peor es saber,
que algún día los voy a heredar.

4 de agosto de 2008

"Eso no pasa"

Esa mañana desperté en el parque. Me levanté, y me senté en el pasto. A mi lado había un perro que en silencio me esperaba. Me dijo: "wuff, wuff.. esclavización mundial.. wuff.. minoría dominadora.. wuff..".

Caminando de vuelta, pensé: "Qué extraño. Eso no pasa".

[Zeitgeist (subtítulos en español)] 01:56:00
http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332 !

[The Story of Stuff] - 00:21:19
http://video.google.com/videoplay?docid=-9153550196656656736 !

[ENDGAME- ALEX JONES - Blueprint for Global Enslavement] - 02:19:29
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7 de abril de 2008

Living-comedor



La puerta estuvo intacta todo ese día. El pequeño sentado a un costado del sofá estuvo ahí para comprobarlo. Sus atentos ojos escrutaron cada detalle. Las frías y rectas marcas sobre la puerta, la brillante dorada manilla que contrastaba con los ya muertos colores del resto de la habitación, como el mantel burdeo escocés, y esas sillas de madera bordeando la mesa del comedor. Las cortinas mantenían a raya un sol inexistente allá afuera. Una escena sin ánimo, sin tiempo. Había un carro de juguete de vivos colores sobre la alfombra, que volcado sobre el piso, parecía mantener la precisa impresión del momento exacto en el cual el niño se aburrió de él. Suspendidos, y ocupados en silenciosas y distintas - quizás, hasta mentales - labores, parecían esperar que el otro se moviera súbitamente para continuar el juego. Pero por cada segundo que pasaba, se hacía más presente la idea en ambos que el juego seguiría detenido. Se había truncado la dicha. El coche de juguete decidió que lo mejor sería quedarse ahí botado ya que no se sentía cómodo causando algún tipo de molestia al pequeño. Por otra parte, al niño no le quedó otra opción que quedarse ahí. No porque por alguna serie de razones concluyó así, menos por mero gusto. Se quedó ahí, más que nada, porque no conocía de opciones. Fijó sus ojos sobre la puerta de entrada, y se limitó a ella. Algo había en ella que merecía una irracional atención. La mirada osciló en el no-moverse de la puerta, y si hacia algún lado la puerta pensaba ir, él estaría ya mirando. Por mientras, ese nunca antes visto brillo de la manilla le ofrecía una silenciosa entretención. Se mantuvo así el cuadro, sin tiempo, extirpado de emoción. Como un segundo congelado en el cual te abstienes antes de sonreir o echar a llorar. Veinte segundos de eternidad que parecen planos y todo se torna autosuficiente. El juguete a medio jugar, la inquietante puerta, el pequeño ligeramente apoyado hacia el sofá. Le llaman felicidad. La ternura innegable de una solitaria niñez. Ternura que, ahora, se veía interrumpida por el incipiente sonido de la llave que intenta abrir por el otro lado. Al abrir la puerta, ve la casa relativamente ordenada, salvo por el infante que se arrastró, y con él, un montón de juguetes, por el pasillo hasta el living donde estaba el sofá recién comprado. Zapateó fuerte, en cierta parte para hacerse saber, y por otra, netamente práctica, para evitar caminar con sus zapatos húmedos por la tibia alfombra de la casa. Al dar el primer pie dentro de la casa, se sacudió del hombro las gotas restantes sobre el abrigo. En cortos y rutinarios actos, colgó su sombrero en el perchero. Con su abrigo ahora colgando del brazo, avanzó hasta tener al niño hasta sus pies, se agachó, y lo besó cálidamente en la frente. El niño, inexpresivo, no lo dejó de mirar desde que cruzó la puerta. Intuyó fuertemente la necesidad de nuevos pañales, eso explicaba la sorprendente quietud de éste, pensó. Al ponerse lentamente de pie, no vió necesidad de recorrer el resto de la casa. Si había o no alguien ya era de poca importancia, puesto que no tenía ganas de entablar conversación con nadie, y la compañía de cualquier persona no era urgencia. Sin más, se sentó en el sofá dejando al niño jugar afanadamente con sus zapatos. El niño parecía lentamente hacerse invisible, y a pesar de que emitía algunos sonidos aparentemente hacia él, ya no lo distraía. Su mirada fija, quizás retrocediendo sobre específicos pasajes del día de hoy, parecía perder movimiento. Bastó sólo algunos minutos para que este hombre de corbata se mimetizara con el entorno. Se soltó el nudo de la corbata. Siguió sentado. Y volvió a ajustárselo. Y sólo para hacer algo distinto, porque sabía que, luego de soltarse la corbata, lo que próximamente haría sería ser sacarse los zapatos, saludar a esta persona que aparecería de una habitación contigua, y aún más cierto estaba, que sería precisamente en ese orden. Y, sabía que luego de ésto, esperaría lo suficiente en ese sofá hasta que se sintiese cansado, y decidiera que llegaba la hora para dormir nuevamente. Sabía también que el hecho de mantener la corbata puesta no alteraría el orden de estos sucesos. Sabía que mañana le esperaba un día así, un día parecido, y no había que odiara más que un día normal. Sabía, ciertamente, de la pequeñez de sus actos. Sabía lo poco que movían su propio mundo. Sabía lo sujeto que estaba. De pronto, el pequeño interrumpe sus pensamientos golpéandolo en su rodilla izquierda. El hombre lo mira, pero aún con ojos inexpresivos y cansados. Sabía que sabía más de lo que quería. Sabía, incluso, la exactitud de su pequeñez. Echó una mirada al perchero para ver su sombrero, y que realmente no tenía gotas de auténtica agua, sino polvo y arena. Luego, la ventana. La incongruencia del clima que se veía por la ventana y el que estaba afuera de la puerta. Y sabía que, de hecho, no había cosa tal llamada clima. Sí, también el abrigo que llevaba comenzó a perder su forma, y a verse como realmente lo que era; un montón de mentiras que lo mantenía tibio. Y así lo mismo con todo su entorno, todo lo que se veía común y corriente comenzó brutalmente a transformarse en algo mucho más burdo y escalofriante. Una realidad compuesta por palabras. Sabía, lamentablemente, que todo lo que el vió alguna vez siempre fue un montón de letras puestas juntas, en un bonito orden. Siempre le gustó el B-o-s-q-u-e. Antes del fin, se aferró a esa innegable noción de felicidad, que como aquel niño, también alguna vez palpó. No todo podría ser así de incierto, ¿o sí? Pero sí, le fue concedido, y fue feliz tres exactos segundos antes de desaparecer. Finalmente, sabía que todo lo que era base en su mundo estaba destinado a desmoldarse, perder color y perecer, y fue precisamente lo que vió en ese último agónico segundo. Sabía que un living-comedor debía, al final, astillarse en mil pedazos, deshilvanando esa realidad en las letras de un trágico seudo-llamado escritor, cuya existencia era relativamente igual de trágica, y que como dueño de esta realidad escrita, decidía darle fin. Sabía que, en el completo vacío, lo último en desaparecer sería su conciencia, que en el fondo era la base de todo lo que pasaba por su mente, y que, misteriosamente, le daba sustento a su existencia. Existencia que terminaba con un punto final.

22 de enero de 2008

04:27am

El golpe en el pavimento fue seco y definitivo, como el de una carga pesada que no va a levantarse. En los próximos cuatro minutos, que bien podrían ser veinte segundos, no existió nada más que ese metro cuadrado a su alrededor en la mitad de la calle. La balacera, que ya le parecía extinguirse, parecía ignorarlo, y seguir sin él. Podía ver sólo los zapatos de sus compañeros de bando por debajo del auto que se encontraba a su lado, y aún más, creyó ver las sombras de sus enemigos allá a lo lejos, ocúltandose entre los árboles y moviéndose con esa obvia y pavorosa prisa que desencadena el hecho de estar al borde de la muerte..

Y luego pensó en eso, en sus posibilidades, en lo que le quedaba. Creyó aún tener esa bala incrustada en algún lugar del tórax, posiblemente en el pulmón. Podía sentir la desgarradora sensación y el terrible esfuerzo que significaba respirar. Deseó no haber aprendido tanto de síntomas, pero una repentina hipocondria era imposible evitar en esta sangrienta circunstancia. Ir saltando de auto-diagnóstico en auto-diagnóstico lo impacientaba, lo angustiaba, y en el fondo, lo mataba más rápidamente. No tardaría tanto el pulmón en llenarse de sangre, y ahí fue cuando las cosas se complicaron bastante, pero para entonces él ya se encontraba sufriendo de otro dolor. Recordó anoche, cuando luego de ver las noticias, luego de informarse como lo hacía todo buen ciudadano a esa misma hora, decidió ver una película en vez de apagar el televisor, sabiendo que tendría que levantarse temprano mañana. Eso es lo que vió cualquiera que se parara en esa misma habitación. Pero en realidad, él bien sabía que cualquier cosa era mejor que el silencio, la bulla del televisor era aceptable porque sólo él sabía que en la noche, y especialmente con ese silencio, estas ideas de remordimientos, de errores, de la fragilidad se hacían horriblemente presente. Cualquier bulla era bienvenida para callar la bulla de su propia cabeza. Pero ahora, sangrando en el piso, le era imposible escapar de tales ideas, no había ruido alguno, sólo espacio donde el eco de su propio llorar reverberaba.. Esas sábanas, una mañana, pudo haber sido hoy, o ayer, podría haber sido mañana. Ahora de qué servía? Cuándos tiernos pero hipotéticos besos podrían suturar esta real herida? No habían disparos que pudiesen destruir aún más ese débil recuerdo de despertar con alguien amado. Aquí estaba, sintiendo el real peso de morir, esa idea tan lejana, pero que sin embargo, nunca pareció comprender. Su corazón comenzaba a ceder en ese, hasta ahora, incesante compromiso a vivir. Comenzaba a entender.. que habrán cosas que no se solucionaron, ni se solucionarán. Que en el minuto de su muerte, porque sí, ya él lo sabía, el universo no se revelaría ante él, y habrían cosas que jamás entendería. Que hay vidas que sí quedan truncadas, que sí existen los amores incompletos y frustrados. Deseó no haberla dejado ir. Notó que apenas podía mover sus piernas ya. Aceptó también que realmente no será juzgado en ningún purgatorio, que no será decidido entre el cielo e infierno, y que todos esto años se entretuvo creyendo historias donde uno luego de morir podía caminar senderos de eterna dulzura. No, transcendencia tal no existía. Sufría en ese minuto la desesperación de un ateo irresoluto. Conciencia, recuerdos, los sentidos, vista, oído, tacto,.. todas eran facultades que se sustentaban bajo ciertas específicas condiciones que se cumplen en nuestro cerebro. Sinapsis. Todo esto era físico, no habría posibilidad real de vivir en otro tiempo y lugar sin sus, ahora, moribundas células. Todo se aferra a este mundo, y nada saldrá de él. Entendió que la muerte no es un accidente, sino que vivir siempre lo fue. Son reducidas y específicas las condiciones que se tienen que cumplir para dar lugar a esto que llamaba vida. Sol, y luz, pero no demasiada. Eso llamado ozono, eso llamado oxígeno. Día para trabajar, y noche para descanzar. Todas eran circunstancias al azar sin peso alguno, que bien pudieron no haber sido. De haber estado el sol un poco más lejos de nuestra Tierra, o un poco más cerca, sería definitivo. Somos un accidente de la naturaleza, sólo eso. Realmente nunca fuimos la especie predilecta de todo lo creado. Somos como el musgo que crece oculto en medio de lo Absoluto. Somos insignificantes. Este momento no era como nadie lo imaginaba, no es un apacible viaje. No, él ya se dió cuenta de eso. Más bien era como una horrenda sucesión rápida de ideas, la cual estaba obligado a ver. La admisión absoluta de sus propias verdades ocultas. No había cosa tal como la redención, no había entendimiento, ni perdón, ni regocijo. Morir era crudo, más crudo de lo que jamás creyó. El agonizante silbido al respirar ya desaparecía. Ahora sentía esa fragilidad de vivir. Esta misma tarde todo estaba bien, todo era normal, y ahora, sangrante en el piso debatía sus ideas del bien y el mal, sin testigo ni juez alguno. Ya no habían planes a largo plazo, ni prioridades en la vida, sólo esa cada vez más latente idea que la vida había sido un cruel chiste.
Los ojos perdieron el fondo, las manos su color, el rostro su dolor.
No aquí. No junto a este auto.

tres minutos y veintitrés segundos..

19 de diciembre de 2007

Encoherencia

Ah?

La guitarra de mi hermana se está gastando en los mismos espacios donde la mía ya lleva tiempo gastada. Mi perro le tiene ganas a mi perra, pero están separados por una división dentro del mismo patio. Supe que cuando tenía como dos años, me ahogué con un hueso de pollo hasta al punto de llegar a ponerme azul. Mirarlos pasearse de lado a lado por la división, como buscando ca-vida para su amor imposible (el de él), me entretiene. Mi madre que me dijo que me vió morir, y en pánico, me arrojó al suelo. Siempre me asombró la capacidad de aprender y de absorver de los niños y hoy estoy viéndolo en primera fila. Me asombré porque estuve apunto de morir y no lo recuerdo. Vi a un señor que lo electrocutaron para maltratarlo, y tiempo después para salvarlo. Me preocupa que puedan aprender lo peor de uno. Me entretiene porque, en el fondo, es inevitable. Me preocupa que se equivoquen. Si no pude discernir, cómo saber, entonces, cuándo estoy apunto de vivir? La vida acentuará nuestras llagas, así como en nuestras guitarras, ya que tener el mismo mentor de guitarra, y padre, ayuda. Ojalá entendiera(s) que el error es otro camino también.

3 de diciembre de 2007

A veces, lo que más cuesta es el título

Ah?

No iba buscando nada, pero ahí estaba.
Mejor, me explicaré. Hoy es un día caluroso, y los días anteriores a éste también lo han sido. Esta época es en la cual pasear por el centro de la ciudad, o más bien, por cualquier lugar, sin una buena razón, se hace mala idea. Las primaveras parecen verano, y de los veranos más vale arrancar. La gente usa ropa más liviana en estos días, y es a eso a lo que quería llegar. Lo he notado en la gente solamente porque yo sigo vistiéndome básicamente igual, pero esa señora que se bajó en Irarrázabal, que en el fondo era como todas las señoras, me hizo notar algo distinto. Sentado en el piso, bajé la vista a la nada, y me puse a mirar ese peculiar entorno rodeado de piernas, que es el que ves cuando eres pequeño, y te pones a jugar en el piso, o cuando te veías en la situación que estás acompañando a alguien a comprar ropa y, como era mi caso, no te interesaba qué ropa era la que se compraban sino que estabas ahí haciendo la hora, te ponías a jugar entre los colgadores, o buscabas tu espacio en medio de esos abrigos que estaban en un puestos uno al lado del otro en un colgador circular. Era esa misma sensación de que todo te queda grande. Ahora, si bien estoy grande como para estar boca abajo jugando entre sus zapatos, sí me puse a mirar ociosamente lo que tenía alrededor. Los zapatos de oficinas, cordones mal amarrados, zapatillas de pokemón, un incesante tic de zapatear, más que nada, cosas sin sentido. O ninguno aparente, por lo menos. Y de ahí, en mi ociosa búsqueda por encontrar algo que no necesariamente buscaba apropósito, vi el pie de una señora y me quedé en él por harto rato. Inventé, sólo por diversión, la profesión que esa señora llevaba. Dueña de casa, o una nana. Tenía puestas estas sencillas chalas negras, las cuales no eran nada especial. Realmente no sé qué me dió, pero me detuve a verlos un buen lapso, casi como si estuviese en un punto muerto entre que simplemente miras algo atentamente y te pierdes pensando cualquier cosa pero posando la vista en algún punto X, y que cuando te distraes y sales de ese trance olvidas completamente lo que pensabas y olvidas también qué era lo que estabas mirando, cosa que me es común. Pero hoy estaba distinto, en ese punto muerto, como dije, mirando atentamente pero, al mismo tiempo, casi en trance. Se podían ver los dedos de los pies porque a cada pie le cruzaba una sola tira de goma que aparecía de entre el "índice" (si es que hay algo que se pueda indicar con él) y pulgar del pie y la sujetaba al pie. Imaginé, también, que en algún momento de su vida tuvo mucho que caminar, y no con zapatos cómodos porque se podía ver, si prestabas atención, cómo el pie se expandía hacia los lados, como si fuese de un material moldeable que ha perdido su contenedor. Casi como si se pudiese escuchar a esos pies casi descalzos descanzar. Agudizé la observación, y casi sin ningún asco - debido al "casi-trance" - noté esa "aspereza" que se forma en el dedo meñique del pie. Yo sigo con eso, y sin siquiera estar seguro ¿tienen los dedos de los pies los mismos nombres que sus correspondientes en las manos? Aspereza, o también conocida como, "callo" o como diría bien-ponderada Wikipedia "gruesas almohadillas de piel". Nombre poco atractivo para algo poco atractivo. Esto fue probablemente provocado por ese mismo zapato incómodo, ese contenedor, que ahora es reemplazado por esta mucho más comoda sandalia. Ese mismo zapato incómodo con el cual ella se presenta a entrevistas de trabajo, y con el cual ella quizás recorrió varias cuadras por la ciudad. Ese mismo zapato que le es exigido para ser alguien, o quizás, ser uno más. Ambas y/o ninguna. Ver ese pie descalzo me ayudó a ver lo que realmente no estaba ahí. Al principió, la compadecí. Porque no es natural, porque aprisiona, porque hiere. ¿Y qué hay de los callos que no tienen forma de gruesas almohadillas de piel? ¿Esas que van por ahí, y que metafóricamente, son lo mismo? Entonces, todos tenemos algo de callo en nuestra vida. En algún punto, por el más mínimo que sea, somos forzados, o nos forzamos, intentamos calzar en algo que sospechamos, en el fondo, no nos es natural. Debemos aprender, debemos dejar de ser ingenuos porque si el prójimo está atento, y si así lo quiere, nos va a cagar. Hay que estudiar algo que a los demás les guste también porque te reprocharán el no aprovechar la oportunidad que ellos hubiesen deseado tener. Te dicen que hay que hacerlo aunque no te guste. Hay que escuchar y obedecer sin cuestionamiento de por medio porque no está permitido equivocarse, ni mucho menos aprender por ti mismo. El callo es lo que hay que aprender a la fuerza. Y el roce, ese doloroso roce que provoca lo artificial, lo impuesto, termina por haciéndonos apáticos, y tristemente también, sordos a nuestra propia voz.
La señora se bajó en Irarrázabal, como dije. Yo en Baquedano.

23 de octubre de 2007

"Another way that you love your enemy is this:"

When the opportunity presents itself for you to defeat your enemy, that is the time which you must not do it.
There will come a time, in many instances,
when the person who hates you most,
the person who has misused you most,
the person who has gossiped about you most,
the person who has spread false rumors about you most,
there will come a time when
you will have an opportunity to defeat that person.
It might be in terms of a recommendation for a job;
it might be in terms of helping that person
to make some move in life.
That's the time you must not do it.
That is the meaning of love.

In the final analysis,
love is not this sentimental something that we talk about.
It's not merely an emotional something.
Love is creative, understanding goodwill for all men.
It is the refusal to defeat any individual.
When you rise to the level of love, of its great beauty and power,
you seek only to defeat evil systems.
Individuals who happen to be caught up in that system, you love,
but you seek to defeat the system.

17 november 1957 - martin luther king jr

4 de octubre de 2007

De Sima a Cima, Cielo


Me perdería
dan ganas,
el imposible, contigo
parece un poco y mal logrado concepto
es rozar el arpegio de la vida
en la punta de tus dedos
en la fineza de tus sentidos
....de sombra a sombra
....nos entendíamos
....en la luz, nos recogíamos
....nada era común, nada recurrente
....fui: de sima a cima, cielo
ya me ves.
....aquí me tienes, no me sueltes
y hablaremos luego, largo y tendido
sobre amores, de sabores
colores. aroma. polvo. y odio.
de eso que llevas ahí, que no quieres mostrar
y de eso ahí que no quiere curar
y eso que tanto temes, lo haremos juego,
sacaré piedra, tú papel,
me abrazarás, papel a piedra, y no habrá más
....Pero insistirás,
y si lo haces, pensaré
en algo más, para animarte
nos levantaremos e iremos con nuestros ojos
de estrella en estrella, un lugar para poner nuestra mesa y mecedora
pero terminé señalando la luna
....recuerdas haber dicho que estaremos ahí, cuidándonos los sueños,
uno al otro?
y reíste. te bastó, y seguimos
caminando
sonriendo en silencio
....No supiste, pero
....A es mi amor.
Acepté esa Luna,
....cuando yo ya tuve la mía.
Acepté tu Luna,
....aunque no era la primera que regalabas
Acepté mi Luna,
....cuando sabía que dolería
....la acepté entera, en silencio y con respeto
....con mis manos desnudas, y una amenazante sensación en la espalda
....ese miedo,
....el mismo miedo, una vez más.
....a caer..
Acepté la Luna.
....para jugar,
....una vez más.

14 de septiembre de 2007


¿Cuánto tiempo pasa antes que el perro se dé cuenta que persigue su propia cola?

hablamos de :
Autoreferencia
Egocentrismo

Self-awareness ?

Perdí el nombre de esa pintura. El que me lo dé se ganará mi gratitud. Ah?

9 de septiembre de 2007

La banda sonora

"La vida sin la música sería una equivocación", (F.Nietzsche)
y de ahí parte todo.


Lugar: Trayecto Casa-Valle Lo Campino


[ Foo Fighters - Time like these (acoustic) ]

El portazo se da suave detrás mío, y luego salto la reja porque abrir el candado es mucho tiempo, y lo que venía ahora me impacientaba. Quería salir, y salir. Cuando me subo, el sonido de las ruedas en el pavimento me hacen recordar porqué llevo tanto tiempo en ésto, y porqué no soy capaz de dejarlo.

[ Radiohead - Paranoid Android ]

No me la explico, pero esa sensación me domina. Los pies en la tabla, y debajo de ésta el pavimento corriendo deprisa. Loco, quiero ir más rápido. Pateo, pateo, pateo, más vuelo, más rápido. Esaaaaa! Y ahora disfruto, la momentánea velocidad.. - ahhh.. - me balanceo. De un lado, para el otro. Ocupo todo el ancho de la calle. Voy por el medio. Oh, ojo, un auto. Esquivo. Me voy por el lado. Ahí pasó. Tratemos de no morir, buena. Más vuelo, sí. Un poco más. Es fome quedar parado. Hay que darse vuelo. Sí. Ahora intentaré un truquillo. Wapás! Flip. Me salió catch. Eaeaeae..! Sí. En serio que intentar explicarse porqué se siente tan bien es una pérdida de tiempo. Es que se siente bien hecho, se siente correcto, que está bien. Como la sensación de tomar el lápiz y escribir algo cierto, algo de verdad.. tomas distancia de lo que escribiste, y lo ves, y luego lo miras, y dices, sí, esto es así. Esto es así. La misma belleza escondida está en, por ejemplo, tomar la guitarra, y hacer los acordes justos. Asientes. Ahá. Suena bien. When I am king, you'll be the first against the wall. Hay algo cierto, en eso, lo sospecho, en las líneas, los versos, las canciones, y un truco sobre mi tabla.. algo hermoso. Lo sospecho, pero (lo) no concreto. Pero lo disfruto más así, como una honesta sonrisa vista de perfil. No sé si es para mí, pero ahí está..

[ Incubus - Drive ]

... y cuando noto que ya no me acuerdo de nada, que me olvidé de todo, y de todos, me doy cuenta que lo que realmente me ata a esto no son las ruedas, la lija, ni nada que se vea, sino que la alucinación de felicidad que me trae. La banda sonora de tu vida. Aquí, en vivo y en directo, señores. Cuando veo dónde estoy, me siento en un cuadro bien pintado. El camino por el que voy se abre en medio de unos altos árboles que parecen ir saludando y de unas cercas blancas muy de parcela. A mi derecha, un amplio campo de alfalfa, y en él, unos niños corriendo para elevar un volantín, y allá un sol rojo muriéndose detrás de esos cerros. Apreta REC, hombre!. No hablo por nadie más, pero la mayor parte del tiempo siento que vivo como dentro de recuerdos. Todo lo que va pasando, ya se hace recuerdo. Derrepente pasan días antes que venga algo que realmente me haga sentir vivo, que sea lo que sea que esté pasando, pueda inhalarlo con los sentidos, no dejarlo pasar. Whatever tomorrow brings, I'll be there with open arms and open eyes, Yeah. Como hundirse en una toalla recién lavada, y llénandose los pulmones a más no poder de ese olor a limpio/detergente. Aquí estoy. Me detuve a un lado del camino. Los autos dejaron de ser. Me bajé de la tabla, la golpeé en el tail, y la tomé. Estuve de pie. Di gracias. La mejor foto es la que no se saca. Como el beso que no se espera. Como el abrazo que no se pide. Aún la guardo, en mi mente..

Ese fue un buen día.

.. [ Radiohead - Street Spirit (Fade out) ]
.. [ Los Campesinos! - Don't tell me to do the math ]
.. [ Los Bunkers - Te vistes y te vas ]
.. [ No use for a name - International you day ]

*Mención a Bevy que me mandó esa foto. " noseflipmanual360olitoalasweas.jpg "